La experiencia autoretrato fue uno de los tabajos más difícil que me tocó. No me gusta sacarme fotos, estoy mucho más cómoda del otro lado de la cámara. Sin embargo, me paré delante de una pared blanca para empezar a sacarme las fotos. Elegí vestirme de negro para separarme del fondo y me pusé un par de accesorios que uso en mi día a día. Me costó no resistirme al lente, en la mayoría de fotos que tomé estoy mirando hacia arriba como pidiendo que alguien me salve o directamente a la cámara con la peor cara que tengo. En un momento intenté tomarmelo con humor y empecé a jugar. Estiré el brazo como si estuviese tomandome una selfie con el celular, como resultado quedó esta foto. Creo que es la que mejor me define porque habla mucho de mi resistencia a a la cámara pero también termina siendo medio simpática por la pose medio inusual que tengo, parece que quiero ahorcar a la fotografa (que soy yo).